La fuerte climatología condiciona los materiales y modos de construcción en la arquitectura de la zona.

Así, las casas añejas se levantan en tres alturas: planta baja, destinada a zaguán, cocina y cuadras; entreplanta, destinada a dormitorio y, planta somera o desván para almacenamiento de grano, cubiertas con teja árabe y construidas exteriormente con sillarejo o mampuesto en paredes y con piedra sillar en los ángulos, dinteles, jambas y alféizares.



Suelen aparecer enjalbegadas o, más modernamente, con entrellagado de piedras.



Los jardines de hoy son los corrales de ayer. Con todo, tanto en la rehabilitación como en la nueva construcción de las viviendas, se siguen empleando materiales como la piedra, el hierro o la madera que mantienen la línea tradicional de la casa serrana.



 

Mención especial merecen los edificios singulares serranos. Se puede ver en su plenitud la Casa-Palacio del Marquesado de Tera, la Casa-Fuerte de San Gregorio, la Casa-Palacio de los Montenegro y la "Casa del Inquisidor" en Almarza, o las varias casonas mesteñas y blasonadas de la comarca.


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